jueves 10 de febrero de 2011

Letras a los pasillos

Me gusta empezar la semana con algo diferente. Me gusta hacer la guerra a la rutina y a la monotonía porque se me acostumbran los días y se me gastan en hacer siempre lo mismo.
La semana que viene vamos a sacar las los libros a los pasillos ¿Cómo? ¿Uno a uno? ¿Dónde los vamos a colocar? Os anticipo que vuestros profesores os llevarán a la biblioteca a dar un paseo, un paseo por sus estanterías. ¡Cuántos libros! ¿Qué dicen los libros? Cada uno de vosotros buscará y encontrará su libro, su poema, su cuento... Hay tantos y son tan hermosas las palabras.
Yo busqué y también encontré el mío. Puedo compartirlo con vosotros:
Los peces y los árboles se parecen. Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.
Los peces nunca dejan de crecer. Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos en las escamas. El anillo de los peces lo crea el invierno. El invierno es el tiempo durante el cual el pez come menos, y el hambre deja una marca oscura en sus escamas porque su crecimiento es menor durante esta época. Al contrario que en verano. Cuando los peces no pasan hambre, no queda ningún rastro en sus escamas.
El anillo de los peces es microscópico, no se ve a primera vista, pero ahí está. Como si fuera una herida. Una herida que no ha cerrado bien.
Y como los anillos de los peces, los momentos más difíciles van marcando nuestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices, al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.
Lo que para los peces es el invierno, para las personas es la pérdida. Las pérdidas delimitan nuestro tiempo; el final de una relación, la muerte de un ser querido.
Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior
Bilbao - New York - Bilbao (Kirmen Uribe)

Yo también tengo curiosidad por leer el que tú has escogido. Después de que hayáis seleccionado vuestro fragmento favorito, vamos a plantar un espeso bosque de palabras en los pasillos. Me han comentado que no podéis escribir comentarios en el blog, creo que el problema está solucionado ya. Volvedlo a intentar. Calíope aguarda impaciente vuestras palabras. ¡Ánimo!

Por otra parte, ya tenemos a vuestra disposición en la biblioteca un buzón que recogerá vuestras aportaciones al Diccionarioloco de Tina. Esperamos que vuestras locopalabras sean suculentas, sabrosas y divertidas.

Por cierto, corre el rumor de que la biblioteca del instituto es mágica, se oyen ruidos extraños y ciertos seres se pasean impunemente sin miedo a ser descubiertos... ¿Quién los ha visto? ¿Quién los verá?

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